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En algún momento todos hemos tenido un coche al que le hemos estirado la vida hasta más allá de lo que el fabricante jamás hubiera imaginado. Seguramente, hasta tendríamos un apodo para nuestro incansable compañero: “La Bestia”, que ya solo arranca en segunda; el “Monstruito” con abollados y roces por todos los lados; o el “Frankenstein”, al que ya le quedan pocas piezas originales. A pesar de estar en las últimas no podemos evitar sentir un cariño especial por ese trasto; ha acumulado tantos kilómetros como nosotros anécdotas irrepetibles.

Y es que podría decirse que España es un país de conductores sentimentales: la edad media de nuestro parque automovilístico llega casi a los 15 años, lo que lo convierte en uno de los más viejos de Europa. Es por ello que no son pocos los conductores que cruzan los dedos cuando les toca pasar la temida ITV. Sin ser la nostalgia algo necesariamente malo, desde luego no es la mejor consejera para salir a la carretera.

Las razones por las que decidirse a renovar nuestro coche cuando ya ha cumplido sobradamente su vida útil suelen ser:

  • La seguridad es probablemente la primera de ellas. Además de las condiciones en que se pueda encontrar el vehículo, la diferencia en tecnologías de seguridad pasiva y activa que encontramos en un modelo actual y uno de hace una década es abismal.
  • El coste de mantenimiento de un coche que ya sólo da problemas y nos obliga a visitar el taller cada mes hace que a la larga salga más económico renovar nuestro transporte.
  • La comodidad y facilidades de uso también son importantes. Actualmente el equipamiento de serie de cualquier coche supera el full-equip que pudiéramos encontrar antaño.
  • La fiabilidad de que nuestro viejo coche arrancará o funcionará adecuadamente cuando lo necesitamos. No seríamos el primero que se queda sin salir de viaje porque no hay manera de que nuestra “fiera” se decida a arrancar.
  • Y no menos importante es la cuestión del medioambiente. Las emisiones de un coche que está en las últimas no son el mejor condimento para el aire que respiramos cada días.

Por estas y otras muchas razones, en algún momento hay que dar el paso, ser fuerte y decir adiós definitivamente.

Cuando decidas que ya es hora de deshacerte de tu tartana, el mejor lugar para hacerlo es un desguace autorizado donde podrás vender tu coche como chatarra. Con esto no sólo te aseguras de que todos los trámites se hacen correctamente sino que te embolsas un dinero con el que empezar más alegremente esa nueva etapa de tu vida automovilística. Además, aunque tu coche no funcione perfectamente, muchas de sus piezas pueden convertirse en la salvación de otro conductores. ¿Qué mejor despedida podrías darle a tu fiel compañero?

Así que plantéate renunciar a tu carraca de una vez por todas y piénsalo dos veces antes de seguir estirando esa cuerda. Y si al leer esto te has acordado de ese amigo que sigue paseándose en el coche de la Familia Monster, comparte este artículo con él a ver si pilla la indirecta.

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Los accidentes de tráfico son una desafortunada realidad que está a la orden del día de cualquier conductor, no obstante, para prevenirlos tenemos diversas herramientas como las nociones de seguridad vial, los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, las señales de tráfico, etc.

En caso de sufrir un accidente de tráfico, lo más importante siempre es nuestra salud, pero, aunque nosotros hayamos salido ilesos del incidente, puede que nuestro coche esté completamente destrozado. Si es el caso, la compañía de seguros probablemente declarará tu coche siniestrado.

Un coche siniestrado es aquel cuyo valor de reparación supera al valor del coche en el mercado, es decir: la compañía de seguros calificará nuestro coche como siniestrado cuando el precio de la reparación sea mayor que el precio del coche. Suele ocurrir tras un accidente, robo o golpe cuando la reparación de los daños no es viable bien técnica o económicamente.

Para calificar a un vehículo como coche siniestrado, la reparación de los desperfectos ha de superar un porcentaje del valor indemnizable del vehículo asegurado, que oscila entre el 75 y 100% dependiendo de las condiciones del seguro contratado.

Qué hacer cuando tenemos un coche siniestrado

Ante esta situación, muchos conductores no saben cómo comportarse exactamente ¿dónde llevo mi coche siniestrado? ¿cuánto dinero recibiré por el vehículo? ¿cómo lo transporto hasta el lugar indicado?

En primer lugar, debemos decidir si estamos de acuerdo o no con la oferta de la aseguradora. En este punto suelen haber discrepancias, sobre todo si el coche siniestrado es muy antiguo y su valor es tan bajo que la indemnización no cubre la compra de otro vehículo.

Pero, además del valor que la compañía aseguradora tase por tu coche, siempre tienes la alternativa de renunciar a la oferta e intentar arreglar el vehículo por tu cuenta, venderlo a un particular o entregarlo a un desguace autorizado y darlo de baja definitivamente.

Todo dependerá de diferentes variables, como el grado de siniestralidad del vehículo, la antigüedad, el valor en el mercado, el año de matriculación y una serie de factores que has de valorar antes de tomar una decisión sobre tu coche siniestrado.

En caso de que decidas renunciar a la indemnización de la aseguradora, y tampoco quieras reparar el coche siniestrado, tienes varias opciones de compradores: particulares, concesionarios, desguaces, etc.

De estos, una de las mejores opciones son los desguaces autorizados, ya que te aseguran que el vehículo va a ser tratado de la forma más sostenible y acorde con la legalidad.

Por otra parte, los desguaces son muy rentables para vender un  siniestro o dar de baja un coche siniestrado aunque es recomendable comparar precios y diferentes ofertas.

Los desguaces son especialmente interesantes cuando el vehículo ha quedado completamente irreparable, ya que se pueden vender como chatarra. Por otro lado, los concesionarios suelen preferir vehículos en mejor estado, para poder sacar el vehículo al mercado tras un arreglo.

Coche siniestrado en desguaces online

Entre todas estas opciones, la que aporta mayor facilidad y comodidad para el vendedor del vehículo es la de los desguaces online. A través de los desguaces online puedes realizar el trámite habitual para entregar un coche siniestrado al desguace desde tu casa.

Esto nos permite comparar fácilmente las ofertas que tenemos por nuestro vehículo, aunque siempre hay que llevar cuidado con páginas de internet fraudulentas o poco fiables.

Por ejemplo, Desguace Paris es un desguace autorizado que cumple con todas las garantías legales y que dispone de un desguace online a través del cual podemos realizar el trámite simplemente rellenando un formulario.

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Los desguaces autorizados (CAT o Centros Autorizados de Tratamiento) son los organismos encargados de llevar a cabo el reciclaje de los residuos que provienen de los vehículos que ya no usamos (coches, motos, furgonetas, etc.)

La responsabilidad sobre la gestión de los residuos automovilísticos como la chatarra es muy importante, ya que se trata de residuos no degradables que son muy difíciles de eliminar si no reciben la atención correcta.

El reciclaje de vehículos

Pero, ¿cómo se lleva a cabo exactamente el reciclaje de los coches en desuso? En explicábamos cuales son los diferentes procedimientos que se desarrollan dentro de un desguace para reducir el impacto medioambiental de la industria automovilística.

Entre ellos se contaba desde la baja hasta la tasación de coches pasando por el reciclaje de la chatarra. Este último, es una de las tareas más relevantes y positivas de los desguaces autorizados.

Por un lado, no es un proceso fácil, los vehículos se componen principalmente de metales y la chatarra es uno de los residuos más difíciles de eliminar.  Aunque, por otro lado, estos residuos son reutilizables o reciclables casi en su totalidad.

Por este motivo es importante que existan plantas de tratamiento capaces de gestionar el gran volumen de residuos que provienen de los vehículos. Por ejemplo, la planta de valorización y tratamiento de Vehículos Fuera de Uso (VFU) y Residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) construida en Murcia por Desguace París es un referente en el sector del reciclaje de residuos automovilísticos.

Pero, ¿cómo se lleva a cabo el reciclaje de los componentes de un coche en un desguace online? Afortunadamente y gracias a los protocoles e innovaciones disponibles actualmente, es posible recuperar aproximadamente hasta el 95% de los elementos de un vehículo: bien en reciclaje o bien en reutilización.

El reciclaje de metales, la chatarra

La mayoría de los componentes, los metales (que representan más del 70% del total del vehículo) se vuelven a emplear en otros menesteres tras su fundición. Es el caso del acero, el aluminio, el cobre o el paladio.

Con la reutilización de estos metales, no solo conseguimos dar una nueva vida a un producto, sino que también reducimos las emisiones de gases nocivos a la atmósfera y ahorramos una inmensa cantidad de energía.

Para llevar a cabo el reciclaje de los metales de un vehículo, se realiza un minucioso proceso en las plantas de tratamiento que comienza con la llegada del coche y su baja definitiva.

Una vez recibido el coche por el desguace de manos de su propietario, se lleva a cabo una primera fase en la cual el coche se descontamina de algunos elementos (plástico, textil, batería, cableado, etc.)

Inmediatamente, se separan y comprimen los metales con el objetivo de hacer la chatarra más manejable y poder gestionarla con mayor eficiencia. Tras esto, el resto del coche pasa por un último filtro en el que gracias a una corriente magnética se extraen los fragmentos que puedan quedar de metal.

Una vez recopilados y clasificados todos los metales del vehículo, se derivan a la industria siderúrgica para utilizarlos de nuevo.

Gracias a este proceso, actualmente conseguimos recuperar gran parte de los restos de un vehículo en desuso. Aunque todavía queda mucho por hacer, la labor de desguaces autorizados como Desguace París y su tratamiento de la chatarra es muy importante para mantener el equilibrio del ecosistema y proteger el medioambiente.

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Si estás pensando en cambiar de moto tras las vacaciones: ¡bienvenido! En este artículo, te damos varios consejos y pautas para que consigas el mejor precio por tu moto antigua.

Algunos ya están acostumbrados a vender una moto vieja para invertir en una nueva, para otros es la primera vez: sea cual sea tu situación, te invitamos a adentrarte con nosotros en el apasionante mundo de la compra y venta de motos de segunda mano.

En Desguace París, te aconsejamos desde la experiencia de un desguace que se dedica, entre otros servicios, a la tasación de vehículos: un campo en el que llevamos trabajando desde hace años y en el que somos expertos.

Primer paso: ¿dónde vendo mi moto?

Llegado el momento de sustituir tu moto antigua por una nueva, la primera decisión que tienes que tomar es dónde o cómo vendes la moto. Tienes varias opciones. Por un lado, puedes entregarla al concesionario que hayas escogido para comprar tu nueva moto o puedes ponerla a la venta en una plataforma de compra y venta de artículos de segunda mano.

Otra opción interesante es vender tu moto a un desguace. Muchos piensan que los desguaces solo compran coches siniestrados o chatarra, pero algunos desguaces como Desguace París también se encargan de llevar a cabo la tasación de vehículos en funcionamiento.

¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes de cada opción?

En el caso de la entrega al concesionario, la ventaja principal es la comodidad: una vez llevada a cabo la tasación del vehículo por parte del concesionario y en el caso de confirmar la entrega, te despreocupas completamente de la gestión de la moto. Recibirás el descuento deducido del precio de tu moto nueva y no tendrás que hacerte cargo de ningún otro trámite.

La desventaja principal es que el valor que obtendrás por el vehículo normalmente será más bajo en comparación con la venta por tu cuenta. Esto se debe a que el concesionario se hace cargo de la gestión de la transferencia, garantías, futura venta, etc.

Por otra parte, si decides embarcarte en la aventura de vender la moto por tu cuenta, debes saber que el principal inconveniente será la inversión de tiempo y las múltiples gestiones para llevar a cabo la transacción. Pero a cambio, probablemente recibirás un precio mayor y más acorde al valor que la moto tiene para ti.

En este caso, tendrás que llevar a cabo una pequeña investigación entre las plataformas disponibles para vender tu moto. Para ello, deberás buscar modelos parecidos con unos kilómetros recorridos y antigüedad similar a los de tu propia moto.

En función de la oferta y demanda que encuentres en el mercado, podrás establecer el precio y las condiciones que vas a solicitar a los posibles compradores por la tuya. Una vez fijado el precio, puedes negociar el valor final con los interesados. Eso sí, tendrás que hacerte cargo del traspaso de la titularidad y otras gestiones obligatorias.

Tasación de motos online en desguaces

Una opción intermedia, entre la entrega a un concesionario y la venta por tu cuenta, son los desguaces como Desguace París. Se trata de una opción bastante cómoda, ya que un equipo de expertos se encargará de llevar a cabo la mejor tasación del vehículo y posterior recogida de tu moto.

Una vez entregada, simplemente recibes el precio acordado. Solo tendrás que preocuparte de la adquisición de tu nueva moto ¡y a la carretera!

Además, otra prestación bastante interesante es la posibilidad de llevar a cabo la tasación de vehículos online. A través de un sencillo formulario recibirás una valoración de tu moto en un corto periodo de tiempo, siempre con una atención personalizada y la garantía del mejor precio.

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Ya sea por estética o por obligación, los conductores muchas veces nos vemos en la necesidad de realizar alguna reforma en nuestro vehículo. No tiene por qué ser una reforma de gran calado: simplemente puede que queramos sustituir alguna pieza para ganar en confort o cambiar un elemento antiguo por piezas de repuesto.

Se trate de una modificación importante o no, tras la reforma significativa de cualquier parte del vehículo, es obligatorio pasar por los trámites de homologación.

¿En qué consiste la homologación del vehículo?

La homologación de cualquier vehículo por el motivo que sea está tipificada en un documento denominado Manual de Reforma en Vehículos, que se desprende del Real Decreto 866/2010 sobre la reforma de vehículos.

Este Real Decreto entró en vigor a comienzos del año 2011 con el objetivo de adaptar la legislación española en el ámbito de la validación de las reformas de los vehículos a la regulación europea, establecida en la Directiva Marco 2007/46/CE.

A partir de la aplicación del Real Decreto en 2011, se ha endurecido el concepto de “reforma” de un vehículo; antes, simplemente se tipificaba una “reforma de importancia”, mientras que en la actualidad se contempla dentro de la legislación cualquier “reforma de vehículo”.

Está considerada como tal cualquier modificación que se produzca en el mismo, ya sea la incorporación de una pieza, una supresión o cualquier sustitución y actuación que incida en las características del vehículo tras su matriculación.

Además, se considerará como reforma del vehículo cualquier actividad que lleve a modificar los datos del coche que aparecen en la tarjeta de la ITV.

¿Cómo se homologa un vehículo?

El órgano encargado de ratificar las posibles reformas que se hayan producido en el coche y ante el cual hay que presentar la documentación correspondiente es la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), que se encarga de certificar las hipotéticas reformas en los vehículos además de revisar la idoneidad de los mismos para la circulación.

Los documentos imprescindibles para certificar la reforma del vehículo en la ITV son:

  1. Certificado del taller
  2. Certificación final de obra.
  3. Informe de Conformidad.
  4. Proyecto Técnico

Las reformas que se pueden efectuar sobre un vehículo están tipificadas en el Manual de Reforma en Vehículos y contempla la identificación, unidad motriz, transmisión, ejes y ruedas, suspensión, dirección, frenos, carrocería, dispositivos de alumbrado y señalización, unión entre vehículos tractores y sus remolques o semirremolques, y modificación de los datos que aparecen en la tarjeta de ITV.

Las citadas anteriormente, son los posibles campos sobre los cuales se pueden efectuar modificaciones al coche. Entre estas no se encuentra, por ejemplo, el color del vehículo. Un cambio que no está considerado como reforma.

Además de la reforma del coche o las sustituciones significativas por piezas de repuesto, otra circunstancia que motiva la homologación del vehículo es la importación de un vehículo desde fuera de España.

La homologación de piezas de repuesto

En resumen, si has realizado alguna modificación de importancia en el vehículo que conlleve un cambio en la tarjeta de ITV tendrás que pasar por un proceso de homologación que verifique la viabilidad del automóvil para circular en España.

Si adquieres piezas de repuesto en establecimientos como desguaces online, y la implementación de estas da lugar a una reforma del vehículo probablemente tendrás que proceder a su homologación.

Un consejo a la hora de comprar piezas de repuesto es adquirirlas a través de Centros de Tratamiento Autorizado o cualquier desguace con este distintivo. De esta forma, evitaremos cualquier problema durante el proceso de homologación del vehículo.